ASUNCIÓN DEL GRECO. TIEMPO CINCO.
POR ALEJANDRO VEGA
ASUNCIÓN DEL GRECO
TIEMPO CINCO
Las pinturas del infante Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza, entre ellas la Asunción del Greco, fueron confiscadas posteriormente junto a otras muchas en tiempos de la regencia de la reina Mª Cristina de Borbón, precisamente por la desamortización llevada a cabo en España por el ministro de hacienda, el liberal J. de D. Álvarez Méndez desde 1835 a 1837.

Este personaje cambió su segundo apellido por otro vasco, el de Mendizábal, como algunos de los cardenales primados de Toledo y según cuentan, fue por la limpieza de sangre judía de su familia y para darse renombre, pues venía de linaje de traperos. Esto demuestra que “España es muy diferente”.

Parte de las obras “desamortizadas” iban a parar al antiguo y ya desacralizado Convento de la Trinidad Calzada, denominando a tal edificio entonces como Museo Nacional de Pintura y Escultura, que hoy se observa en la maqueta madrileña de León Gil Prado hacia 1830, hoy sobre la actual Plaza de Jacinto Benavente.
Hasta entonces el cuadro de la Asunción de Doménico Theocópulis, Greco, se había salvado de momento de salir fuera del país por dicho motivo o quizás porque sus pinturas aún no se conocían bien en el extranjero. Volviendo a dicha obra, poco duró su confiscación, pues gracias al parentesco con la reina regente Mª. Cristina, esta le fue devuelta de nuevo en 1836 al infante Sebastián de Borbón y Braganza.
Por si ya habían trincado poco los héroes gabachos tras la Guerra de la Independencia, aún querían más. Y tras la venta masiva de bienes de la iglesia española por dicha desamortización de tal Méndez (Mendizábal) y aprovechando la coyuntura, el rey francés Luis Felipe I Borbón Orleáns, mandó a España al barón Taylor y a otros para comprar todas las obras españolas que pudiese, aprovechándose de la picaresca de algunos marchantes españoles y por el ansia de este otro borbón francés, haciéndose nada menos que con cuatrocientos doce cuadros de los mejores pintores españoles, más cincuenta de otras escuelas. Se ve que no lo pueden remediar, pues cuando ha habido este tipo de atropellos, siempre, pero siempre, aparecen los franceses.

Las mismas pertenecían a las zonas de Andalucía, Castilla y Valencia y pese a estar prohibida su salida de España, se hacía “la vista gorda” por dinero, así el astuto varón Taylor las mandó a Francia por vía marítima en vez de pasar fronteras terrestres. Así pasaba entonces y ahora pasa aún más todavía, siendo testigo de mi tiempo y dándome cuenta de que son los mandatarios y otros pícaros, los que engañando a un pueblo con poca cultura, le sumen en la más absoluta ignorancia.

Tras la exposición de obras españolas de distintos genios de la pintura de nuestro país en el Museo del Louvre, para la apertura de la Galería Española de dicho rey en 1838, perteneciente a la dinastía Borbón Orleans y depositados en las salas de la Colonnade, se expusieron en ella alguno de los cuadros del Greco, siendo entonces muy admirados por el público francés, uno de ellos era la Crucifixión de Cristo con dos donantes, obra que salida de dicha exposición, tras muchas idas y venidas, ventas y avatares, volvió de nuevo a dicho museo del Louvre en 1908.
Por parte de mi esposa Mª Milagros y el mío propio, visitamos hace años dicho museo y especialmente dichas salas para estudiar con nuestros propios ojos, esta magistral obra de 260 x171 cm., pintada en 1590 por el Griego de Toledo y perteneciente al desaparecido convento de Jerónimas de la Reina, en Toledo.


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