Secuencias de una Ciudad Patriminio de la Humanidad. Toledo. (3).

SECUENCIAS QUE INTERVIENEN PARA QUE UNA CIUDAD COMO TOLEDO HAYA SIDO DECLARADA  PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, LAS CUALES  DEMUESTRAN SU CALIFICACIÓN, COMO UNA DE LAS CUMBRES DE LAS BELLAS ARTES Y DE LA HISTORIA.

SECUENCIAS DE UNA CIUDAD PATRIMONIO

Al observar a esta ciudad como patrimonio de la humanidad, debemos de darnos cuenta que su universalidad  no solo estriba en la densidad de monumentos que concentra, también debemos reconocer en ella los pequeños detalles escondidos que esta despliega mágicamente a través de sus múltiples peculiaridades, con sus diferentes estilos y la disparidad de pensamientos que la han fecundado, los cuales han dado forma a este monte único que abraza un río.

Aquí deja esta humilde página unos detalles de muestra, para que Toledo sea mejor comprendida y al mismo tiempo amada.

Quizás no sepamos apreciar la suerte que tenemos al poder penetrar en el “sueño de la historia”, a través de estas secuencias y otras tantas repartidas en otros reportajes. Por ello pido que se deje a este lugar como un “santuario de la memoria”.

Desde enfrente de la ciudad del fondo, observamos en el atardecer su peculiar por atractiva silueta, meciéndose sobre un río, atrayéndonos  visualmente, pero también íntimamente, como si se tratara de un poderoso imán. ¿Por qué será así Toledo? Entra y quizás comiences a comprenderlo.

En el rico trono donde se asienta la custodia de Arfe, fue construido en madera el siglo XVIII y revestida con plata y bronce por el platero Machuca, con trazas del maestro Narciso Tomé. Este es uno de los bellos ángeles que la sustentan, con dos sobrerrelieves como la imposición de la casulla a San Ildefonso y el escudo del cardenal borbónico.

Bellísimo torreón medieval, en estilo mudéjar, perteneciente al hoy Palacio de la Cava y antes Palacio de los Duques de Maqueda, Al entrar por la Puerta del Cambrón, te deja impresionado al verle de frente.

Genio tallado en estilo plateresco, en la columna derecha que da paso a la capilla mortuoria de la dinastía de los Trastámara. El mismo se tapa la vista con un antifaz, por lo que representa acceder a ella.

Gran cuadro pintado al óleo por el pintor recientemente fallecido Tomás Peces, referido a la colorida  y famosa procesión del Corpus Chisti. Esta escena entre otras, adornan parte del recorrido de dicha manifestación eucarística. En dicha escena observamos la cruz de Cisneros, a los pajecillos, a los maceros de la Diputación toledana, a un aguacil. al público y a los toldos.

En esta escena hallamos uno de los ejemplos más representativos, debido a la tradición de que por la iglesia de Toledo, pasó el famoso por antiguo “Arca de la Alianza” o “Arca de las Reliquias”. Detalle pintado por Juan de Borgoña, en la Sala Cisneriana de su catedral.

Exteriormente vemos otro de los ábsides con el estilo que predomina en la ciudad de Toledo, el arte mudéjar. Al lado podemos observar su espadaña y detrás el frontón escalonado, donde comienza la nave del templo. Nos referimos a la parroquia latina dedicada a San Justo y Pastor.

En la nave de la epístola de la antigua iglesia de San Román, entre arcos de herradura, califales y lobulados, vemos sus preciosas pinturas de tipo románico toledano, con papas y santos cristianos y por encima tres escenas correspondientes a los tetramorfos.

Detalle de los toldos que se colocan para la procesión del Corpus Cristi, sirviendo de palio a la custodia de Cisneros, que contiene al Santísimo. Entre ellos y el paredón del lado, se distingue la aguja de la torre norte de la catedral toledana.

La originalidad en la construcción de la catedral de Toledo, no solo la podemos observar en su planta y sus alzados, también la vemos en sus elementos estructurales, como en sus pináculos, siendo ejemplar el que vemos en la instantánea. Sobre el contrafuerte, se levanta la cúspide central más alta, rodeada de otras cuatro más bajas, que además del peso necesario, contienen una hermosa nota gótica. Corresponde el mismo al lado de la epístola, hacia los pies del templo.

Rústica fuente octogonal, revestida con diferentes tipos de baldosines cerámicos, tanto de arista como de cuerda seca. Se encuentra esta en uno de los patios que guarda Toledo secretamente.

La riqueza de la “Dives Toletana” o catedral toledana, llega a límites insospechados, no solo por oro y su plata, sino por la ejecución de sus grandes joyas y su combinación de estilos, pues en su custodia vemos el más puro estilo gótico isabelino, rodeada del gótico-renacentista del fondo.

Detalle ya desaparecido, de un edificio construido en los alrededores de Toledo en estilo neomudéjar, con arco de herradura enjarjado, contenedor de otro lobulado circular. Por encima la sebka con sus típicos rombos.

En la capilla de San Blas, en el claustro de la catedral toledana, podemos observar esta bella pintura del nacimiento de Cristo con la adoración de los pastores, en la que su padre José se encuentra dormido. Se la debemos a los pintores italianos, Gerardo Starnina y Nicolás de Antonio.

 Torre mudéjar, con sus cuerpos superiores y su campanario, perteneciente a la parroquia latina de San Miguel “el alto”, de bella estructura, pues en ella vemos arcos apuntados, columnas en cerámica vidriada, sustentando arcos lobulados, así como arcos de herradura apuntados.

Cuarterón dorado, que forma conjunto en la reja del altar mayor de la catedral toledana, debida al rejero Francisco de Villalpando, donde se ve a una diosa consagrando al verano por sus frutos, sobre plataforma acuática, sustentada por cabezas de caballos y canes.

Al bajar desde una de las colinas de la ciudad de Toledo, por la Cuesta de San Justo, nos encontramos al frente con la torre de estilo barroco, de la iglesia latina de San Justo y Pastor.

Página del Liber Misticus del siglo XIII, escrito en letra visigótica y con notación musical de oficios y misas, que perteneció a la parroquia mozárabe de Santa Justa y Rufina.

Vista aérea del puente gótico de San Martín, por donde se escapa el río Tajo, mandado restaurar por el arzobispo Dº Pedro Tenorio en 1390, unía la ciudad de Toledo con la región de la Sisla y los importantes montes del mismo nombre, los cuales abastecían a esta urbe con sus diferentes productos de caza, leña o ganados.

Detalle del mosaico romano, descubierto en la Vega Baja de Toletum, cerca de la presa de Azúmel. Se refiere no solo a los distintos tipos de pesca en el río Tajo, también a los diferentes tipos de pesca y sus pescados importados, desde los confines del imperio.

Todavía en nuestro tiempo del tercer milenio, podemos observar los acantilados de  la Roca Tarpeya, formado el profundo valle o torno toledano, por la fuerza del río Tajo y el arroyo de la Cabeza.

Escudo con cruz roja, la cual dicen pertenecer a la Orden del Temple, al encontrarse sobre una de las columnas de la iglesia latina de San Miguel “el alto”, que fue su primera deidad en Hispania. También se cuenta que dicho templo, fue de religión templaria.

El deterioro de nuestro río Tajo a su paso por Toledo, por su sequedad como comprobamos en esta instantánea, sin correr su agua natural por la presa de Azúmel, se lo debemos al Canal de Isabel II, pero sobre todo al desastroso por injusto trasvase Tajo-Segura.

Sensacional dibujo cerámico por su pureza y pulcritud, debido a la mano del ceramista Vicente Quismondo. Entre los baldosines que le componen, vemos un bello bodegón adornado, con una fuente repleta de diferentes frutos veraniegos.

Estandarte dedicado a las “Confesiones” de San Agustín, cuando oyó el “Tolle lege” y se convirtió al cristianismo, al abrir la biblia por la Carta de San pablo a los Romanos. El día del Corpus Cristi, adorna este la entrada al convento de las monjas agustinas, conocidas como “Gaitanas”.

Bello detalle de una pintura perteneciente a  un retablo toledano, posiblemente de Luis de Velasco, donde vemos a un soldado romano dormido, en la resurrección de Cristo.

La Sierra de Nambroca con su pico Marica, totalmente oscurecida tras el incendio que la ha asolado en el mes de Junio del año 2019.

La custodia de Cisneros, brillando sobre el altar mayor de la catedral toledana, donde es observada por los cientos de figuras de reyes, santos y ángeles, tallados en piedra y conformando este lugar sagrado.

Costanera y ábside típicamente mudéjares, definiendo la belleza del barro convertida en ladrillo. Pertenece a la ermita del Cristo de la Vega.

Intrincada yesería mudéjar, que forma parte de una antesala catedralicia toledana, en cuyo tallado se observan magníficos detalles geométricos y entre ellos secretamente, se ha trabajado el anagrama distintivo de la virgen María.

Tras la puerta de un antiguo convento toledano, el denominado como de “Jesús y María”, observamos algunas mujeres musulmanas admirando uno de sus claustros. Pese a pertenecer a diferentes religiones, tanto sus antiguas monjas como ellas, van con parecida indumentaria.

En la noche veraniega, dedicada a la proclamación anual de Toledo como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, vemos reflejadas algunas obras de su pintor por excelencia, como es Doménico Theotocópulis, el Greco, sobre las torres delanteras norte y sur de la catedral toledana.

Arco de herradura de época musulmana, perteneciente a la Mezquita de Tornerías. Se encuentra situada en el centro comercial de la ciudad de Toledo o antiguo “Arrabal de Francos”, Dicen ser del siglo XI, estando construida sobre unos grandes cimientos visigodos, como pueda ser un palacio o una iglesia.

Una de las antiguas sillerías, perteneciente a uno de los conventos que aún subsisten hoy día en Toledo. Pese a su desgaste, todavía se puede observar el tallado en su parte baja y las imágenes que coronan su parte superior.

Portada en estilo barroco de la iglesia latina de San Justo y Pastor, en cuya hornacina superior vemos las estatuas de bronce de los dos pequeños mártires romanos. Desde estas piezas arquitectónicas, emerge su esbelta torre.

En uno de los antiguos tapices del siglo XV, confeccionados en Flandes que guarda la catedral toledana, se puede ver al rey David de los judíos, a punto de ser coronado.

Una estampa toledana en la Calle Alfonso X “el sabio”, adornada con toldos y reposteros, pues por ella pasa la procesión del Corpus Chisti. Por encima las torres de San Ildefonso.

Bellísima basa en mármol de capitel islámico, tallado en el siglo XI con diferente floresta y con caracteres cúficos. Hallado en la iglesia de San Bartolomé de Sonsoles.

 

 

 

 

Seguiremos derramando al mundo secuencias toledanas hasta llegar al infinito, pues estas son inabarcables. Disfrutemos un poco de sus viejas esencias, con las cuales haremos intuir las venideras.

Este trabajo ofrece  distintas llaves de variados siglos, para seguir abriendo las claves o clavículas que atesora Toledo, ya que con dichos flases, tratamos de perpetuar la esencia más escondida que ostenta esta ciudad con su río.

Las fotografías que aquí se exponen corresponden a un grupo de amigos, que  nos maravillamos cada día cuando paseamos por las calles de esta ciudad, redescubriendo en ella sus detalles, sus rincones, sus colinas o sus secretos más recónditos. Entre otros Félix Muñoz, Jesús Galán, Celia Fuentes, Santiago Cabañas, Mª Angelines Moreno, Agustín Luceño, Mª Carmen Alonso, Fernando Merino Matamala, Ester Velasco, Tatiana Cobo, Rosalina Aguado y un servidor de ustedes Alejandro Vega.

© Copyright A. Vega 2019

Si alguien quiere aprovecharse de estas páginas, sabe que intelectualmente, tiene la obligación por ley,  además de moralmente, de hacer referencia tanto del autor como de su trabajo.


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