ASUNCIÓN DEL GRECO. TIEMPO OCHO.

POR ALEJENDRO VEGA.

ASUNCIÓN DEL GRECO

TIEMPO OCHO

Cuentan los expertos que se inspiró en la Asunción de Ticiano, pero en mi humilde opinión el Greco avanzó mucho más en dicha pintura, cuyo horror vacui o miedo al vacío llenó su espacio de personajes, dejándonos una composición sublimada pese a su templanza, con anatomías en movimiento y un protagonismo individual según las posteriores escrituras santas.

Para ello pintó en el centro de la parte baja de la obra, el sepulcro vacío con parte de su tapa, para jugar en esta obra con unas definiciones geométricas trascendentes según mis convicciones como  estudiaremos más adelante.

Otra opinión del pintor José Madrazo sobre la Asunción, que en una carta al nuevo dueño de esta obra en su tiempo el infante Gabriel de Borbón de 18 de Mayo de 1830 dice: “…este autor si en la primera parte no hubiese dejado aquel hueco entre los dos grupos de los apóstoles sería más perfecta….”.

En la zona terrenal de la obra, algunos de los apóstoles comentan lo que está ocurriendo como testigos de la Asunción de María a los cielos. Al lado izquierdo de espaldas con túnica amarilla y capa rosácea, Juan Evangelista explica el acto accionando su mano derecha.

El Greco pinta su cabeza usando la técnica o truco del reflejo de movimiento contrario, pintando su cara de frente como si de un espejo se tratara o de un trampantojo inclinado esencial para esta obra. Al lado otro apóstol vestido de verde intenso, otro de azul tornasolado como testigo, mira al cielo de manera placentera, cuyos rostros definen ya al autor como a un gran retratista.

Al otro lado Simón Pedro (San Pedro), barbado y vestido de rojo y verde, algo desplazado del centro mira al sarcófago, poniendo su mano derecha en su pecho a modo de verdadera convicción como testigo de que este se encuentra vacío, siendo observado por otro discípulo  más joven.

Delante el apóstol San Pablo mirando hacia abajo, le está diciendo a Santiago el Mayor o quizás a Tomás lo que está ocurriendo, señalando con su mano derecha hacia arriba y el detalle de cómo dobla su brazo izquierdo noventa grados, cuya forma geométrica usara el Greco en sus obras posteriores más importantes.

Según mi humilde opinión, creo que el apóstol que está debajo en la esquina con túnica grisácea, manto marrón y azul mirando hacia San Pablo, el cual le explica el milagro de la elevación de María hacia los cielos, es posible que sea Santo Tomás, por la gran cantidad de claves que este contiene y que ahora comento.

Arrodillado con su pierna derecha sobre un libro horizontal a medio atar sus cordones, como dominio de ciertas materias secretas, por tal motivo tiene su rodilla y pierna  izquierda desnuda como símbolo de iniciación en la sabiduría.

Con su mano izquierda sujeta otro gran libro verticalmente, el cual entreabre, queriéndonos insinuar sin llegar a descubrirlo a que materia se refiere, como es la arquitectura. Al ejecutar esta obra de la Asunción, el Greco ya tenía en mente los detalles más importantes que iban a regir su obra en adelante, con un profundo conocimiento del dibujo y de la geometría. Además la postura de dicho personaje está basada en algunas del techo de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel.

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