ASUNCIÓN DEL GRECO. TIEMPO ONCE.
POR ALEJENDRO VEGA
ASUNCIÓN DEL GRECO
TIEMPO ONCE
Gracias a sus conocimientos, esta ópera prima está invadida por un universo simbólico de forma magistral, pues la mente del pintor estaba muy bien dotada, al ser una persona muy instruida e ilustrada en su tiempo, al tener un gran conocimiento sobre la teoría y la práctica del arte, pudiendo componer una obra de esta magnitud desde un punto de vista de la geometría sagrada.

Así podemos observar que la parte terrena o baja de la obra se haya dentro de un cuadrado distributivo, donde se encuentran todos los apóstoles con sus diferentes posturas y ademanes. Más tarde usa un rectángulo áureo como ejemplo, rellenando con los personajes de su tiempo la parte terrestre de su obra cumbre “El entierro del Señor de Orgaz”.

En la figura geométrica del cuadrado y como argumento esencial de la misma, observamos que en la parte baja el sarcófago ya vacío, se apoya una de las esquinas de su tapa. Detalle que sirve como uno de los paradigmas imaginarios y triangulares que organizan la obra. Ya el propio San Agustín dejó escrito que en “las leyes de la geometría se encuentra la verdad”.

La parte celeste de la pintura donde la Virgen se encuentra elevada en el cielo, está estructurada y definida por un triángulo equilátero que abarca toda la gloria secretamente, comenzando desde el ángulo superior en el centro del semicírculo, el cual pinta Doménico con un color amarillo algo más claro para diferenciarle, proyectándole hacia sus lados diagonalmente hasta llegar a su base en la media luna, cruzando estos los brazos en cruz de la Asunción.

El Greco ya como un gran maestro y para diferenciar dicha figura triangular, pinta un extraordinario ángel en escorzo que con sus piernas alargadas conforman así el lado izquierdo del triángulo. El otro lado hacia la derecha, cruza el hombro del ángel de verde y la cara del de azul arrodillado, terminando al final de su túnica. Al unir la base de dicha figura, esta cruza la redondez de la media Luna.
Signos y posturas que nos aclaran la trascendencia sagrada en la que se basa esta solemne obra, ya que el pintor siguiendo las ideas pitagóricas y platónicas de Vitrubio como hemos visto en sus comentarios más arriba, usa la proporción entre las partes por medio de su recíproca relación, trasmitiéndonos una armonía secreta, conducente a su belleza gracias a la espiritualidad reflejada en la obra.
Pero aún hay más, ya que entre sus líneas maestras nos encontramos otras concordancias muy precisas, las cuales unen la tierra con el cielo, como por ejemplo la línea maestra del eje central de la obra, saliendo desde uno de los triángulos que rigen la obra, como es la tapa del sarcófago, cuya explicación la está dando con su mano Santo Tomás. En su ascenso pasa también por la mano de Juan y con ella enseña a otros discípulos la Asunción de María en cuerpo y alma.

Las posturas de las manos que nos pinta el Greco en esta reveladora obra, como las de los apóstoles Juan, Pedro, Pablo y Tomás, más las de la Vírgen y los ángeles, tratan de explicarnos la obra de abajo hacia arriba, hablándonos al interior de nuestro corazón, aunque estas se encuentren mudas.
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