ASUNCIÓN DEL GRECO. TIEMPO TRECE.

POR ALEJANDRO VEGA

ASUNCIÓN DEL GRECO

TIEMPO TRECE

En dicha obra las figuras gozan de una anatomía irregular, con la magistralidad  etérea que el genio usaba en sus grandes obras. En este caso basada en una geometría sagrada consecuencia de una espiral triangular logarítmica que acoge secretamente puntos y rectas primordiales. Por estos motivos el pintor Andy Warhol tras conocer el estilo grequiano llegó a decir que Doménico es el dios de la pintura. 

Pero el destino o quizás el desatino, hizo que por ciertas circunstancias o desavenencias entre su hijo Jorge Manuel y las monjas de Santo Domingo, tras cuatro años de reposo del Greco en su capilla mortuoria de 1614 a 1618, sus restos se exhumaran y fueran a parar a otra iglesia  más modesta como era la de San Torcuato.

Esta es la opinión de algunos expertos en dicho tema, aunque otros, entre ellas las monjas del propio convento de Sto. Domingo “el antiguo”,  defienden que sus huesos siguen en él.

Dicha iglesia mozárabe fundada el año 700 por el rey visigodo Flavio Égica. Siendo reedificaba en 1618 con trazas del hijo del Greco, Jorge Manuel Theotocópulis. El único resto que aún queda de aquella época es su pórtico, también convento de agustinas hasta su incautación en 1868 por la «Gloriosa Revolución» y al año siguiente destruido, desapareciendo su archivo y posiblemente los huesos del griego toledano por siempre jamás.

Lo mismo ocurrió con otro genio de la ingeniería mundial, el italiano Juanelo Turriano vecino de Toledo, que hizo obras extraordinarias por útiles para esta ciudad, como fueron sus dos famosísimos artificios, que subieron el agua desde el río Tajo por atmósfera hasta el Alcázar y el otro quizás hasta Zocodover.

De ellos solo queda el recuerdo, de haber sido más grandes máquinas del agua de su tiempo. Ahora el envenenamiento de su líquido elemento, más las sequias de su cauce a las que se ve sometido, por llevárselas y dirigirle a otras partes, harían de ello un imposible.

Pese a tal hazaña realizada para resolver de una vez por todas, la sed en Toledo desde tiempos romanos, este genial inventor, ingeniero y relojero real, murió en la más absoluta pobreza, pidiendo que se le enterrase en el Convento del Carmen Calzado en Toledo.

Sus famosos Artificios pasaban justo al lado de dicho convento, donde fue enterrado el año 1585, en la capilla de Nuestra Señora del Soterraño. Dicho convento fue destruido por las hordas francesas en la Guerra de la Independencia, siendo demolidos sus restos entre 1836-49, perdiéndose sus restos para siempre.

Dos genios inolvidables, uno cremonés-toledano y el otro cretense-toledano, que cada uno en su tiempo engrandecieron la historia de una ciudad gloriosa entonces y ahora Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en parte gracias a ellos. El sentimiento de un lugar físico donde poder ir a darlos las gracias se volatilizó en el espacio-tiempo, pero su recuerdo permanecerá hasta el fin de los tiempos. 

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