ASUNCIÓN DEL GRECO. TIRMPO SIETE.

POR ALEJENDRO VEGA

ASUNCIÓN DEL GRECO

TIEMPO SIETE

Y es ahora tras 123 años de ausencia en nuestro país, cuando vuelve la Asunción de nuevo por préstamo del Art. Institute de Chicago al Museo del Prado, del 18 de febrero y el 15 de junio de 2025 siendo la  segunda vez que se expone en dicho lugar, exhibiéndose  junto a ocho  cuadros auténticos que le acompañaron en el convento toledano.

Para su manifestación en el museo y para el deleite del público, la Asunción ha sido colocada en la célebre Galería Central de Villanueva, en la conocida mundialmente pinacoteca madrileña. Sin embargo es Toledo la que nota su verdadera ausencia tras 195 años, desde que dicha obra salió por dinero de Santo Domingo “el antiguo” y de la que solo queda una simple copia, junto a otras no menos importantes.

Como admiradores del griego, para nosotros fue asombroso y muy oportuno el poder admirar en dichas obras un movimiento celeste espectacular, con un misticismo sin precedentes, pareciendo pintar no solo cuerpos, también espíritus. Por mi parte he estudiado los detalles secretos que contiene la Asunción y que explico más adelante, con los que se estrenó el Greco como maestro pintor en Toledo, por lo que se hizo  prontamente famoso. 

Oportunidad única por el encuentro con esta magnífica obra de la Asunción, más todas  las demás originales que pinto el Greco para que la acompañaran en el retablo central del Convento de Sto. Domingo “el antiguo” a excepción de una. La han acompañado también las de los altares laterales, así como la que pintó el Greco en dicho lugar para su capilla mortuoria y la de su familia.

Corresponden estas con la asombrosa por colorida Trinidad, entre las  colecciones del Museo del Prado, la Santa Faz que pertenece a la familia March, la primera Adoración de los Pastores en la colección Botín, San Benito colección del Museo del Prado, última Adoración de los Pastores para su capilla mortuoria con su autorretrato y el de su hijo Jorge Manuel, colección del Museo del Prado.

La excepción ha sido una fotografía de San Bernardo, obra que perteneció también al infante Gabriel de Borbón y tras su venta, pasando por varios propietarios se depositó en la Nationalgalerie de Berlín en 1943. Tras la Segunda Guerra Mundial, la confiscó la Unión Soviética, encontrándose ahora en el Museo del Hermitage de San Petersburgo.

También San Juan Bautista, San Juan Evangelista y la Resurrección de Cristo con San Ildefonso, siendo estas tres las únicas originales que aún quedan en su lugar  del Convento de Sto. Domingo el antiguo en Toledo, cuestión rarísima con lo llevamos estudiado hasta ahora.

Sabemos que la fiesta en honor de María como madre de Cristo, era celebrada desde el siglo VI en Oriente y en Roma desde el siglo VII. Su asunción a los cielos según la doctrina católica, fue definida como dogma de fe por el papa Pio XII el 1 de noviembre de 1950. Su festividad se celebra actualmente el 15 de agosto.

Analizando ahora el cuadro original de la Asunción pintado por el maestro Doménico Theotocópulis, el griego toledano, es cuando nos damos cuenta de la perfecta técnica que usó el artista para una primera obra de grandes dimensiones, con una altura de 403,2 cm. y una anchura de 211,8 cm, pintada al óleo sobre lienzo de paño veneciano.

Observamos su habilidad en el uso de los pinceles, así como la sabiduría de sus trazos, con un criterio y una maestría insuperable en sus exuberantes y brillantes colores, usando sólidos pigmentos, entre ellos el azul cobalto, lapislázuli o azul ultramar, el rosáceo rubí tornasolado con blanco, el amarillo cadmio, el verde y el marrón, inspirado en los pintores venecianos. Obra donde se le reconoce ya sus dotes artísticas de excepcional calidad y sus cualidades pictóricas, dando a esta primera labor una gran luminosidad, junto a la obra de Trinidad en el ático del retablo.

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