ICONOS SAGRADOS TOLEDANOS 12.

APARECEN DOS POSIBLES VERRACOS MÁS, FORMANDO PARTE DE LOS MUROS DE LA IGLESIA VISIGODA DE SAN PEDRO DE LA MATA.

Estudiando los muchos detalles que esconden aún los enigmáticos muros de San Pedro de la Mata, saltó de nuevo la sorpresa al hallar entre el mampuesto lo que nos parece un verdadero verraco, gracias a la descriptiva figura de su talla.

Se encuentra en la zona interior del muro que dicen fue parte del  cenobio de monjas, a diez metros de otra figura descrita en el anterior artículo, que quizás perteneciese a otro suido, suponiendo un enigma hasta ser estudiada a fondo.

Esta nueva figura se encuentra tallada en granito, embutida para no sobresalir del muro, midiendo un metro de longitud y 50 cm. de altura.  Aún conserva parte de la cabeza, la papada o morrillo y el arranque de las patas delanteras.

Tiene sesgadas las patas traseras y la parte superior del lomo se encuentra rebajada hacia la mitad desde ambos extremos, que hasta ser estudiado en profundidad quizás pudo ser usado como pileta o quizás se buscó un tesoro en su interior u otro menester.

Este es el cuarto suido encontrado además de los tres anteriores, corroborando lo que pensamos sobre este antiguo asentamiento y su pertenencia a un antiguo descansadero de animales cercano a las laderas del norte de los Montes de Toledo. Animales protohistóricos  que buscaban territorios con arroyos y encinas para su alimento y descanso.

Pero aún hay más, pues otra piedra de granito sospechosa, pudo pertenecer al tronco de otro robusto suido reutilizado. Se encuentra la misma formado parte del muro cabecero del ábside derecho de la iglesia, alcanzando todo el espesor del muro. Por lo que la podemos observar desde dentro de la iglesia y desde fuera, lo que la diferencia es el color dado por el sol.    

Su parte superior redondeada y su parte baja rebajada por su base, nos recuerdan a muchos otros verracos reaprovechados de diferentes formas, en otros lugares de la península ibérica. 

Este resto se encuentra justo al lado del toro estudiado en el primer artículo, en la iglesia visigoda. Bajo ellos como referencia y a nivel del suelo, se encuentra otra piedra donde se ve tallada una cruz, la cual comentamos anteriormente, quizás tallada al cristianizar el lugar, cambiando su sentido religioso sin perder su esencia primigenia.

Los hallazgos de suidos (un toro y varios jabalíes) en este lugar, nos hace  pensar que fue paso importante en la época del siglo IV a. c. en adelante. Su etapa prehistórica comienza al final de la Edad del Hierro, con un carácter mítico y sagrado. Más tarde en los tiempos romanos, sobre el siglo II d. c., se utilizaron como hitos funerarios.

Pero fue en época visigoda como es el caso, cuando se usó a estos suidos con un sentido de culto y por ello religioso, al formar parte constructiva  de esta importante iglesia de paso entre el norte y el sur de los Montes de Toledo como estamos comprobando.

Estos antiguos vestigios demuestran que este lugar fue paradigmático con respecto a los verracos, superando a los hallados en Castillo de Bayuela en tierras aún toledanas.  

Artículo publicado en el revista Cuatro Calles nº 30, en el tercero trimestre de 2024.

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